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Grupo Repara - Blog

Primeros pasos para el ahorro de agua

Estamos acostumbrados en este país, España, a oír los problemas existentes con el agua, especialmente en ciertas regiones y la lucha entre los agricultores, el turismo y la industria por ella.

Si nos paramos a pensar en el problema  tenemos que pensar en que el agua es un bien público, cuyo uso es estrictamente necesario para nuestra vida. Tan necesario que gastamos unos 3-5 litros/día en beber, unos 20 en nuestro aseo personal, 120-200 en usos domésticos y 3.000 litros en producir los alimentos que tomamos cada día.

Esto nos lleva a algo que desconocemos, de ahí que si queremos transmitir el planeta a nuestros nietos en buen estado, no hemos de desechar ni tirar alimento alguno. Con una sencilla cuenta vemos, que sólo en relación con el agua, el que se nos pasen, eliminemos o tiremos un 5% de nuestros alimentos, consume más agua que el resto de nuestras actividades. ¡Y luego decimos que el agua se ve!

Después de esta pequeña disertación, que daría para muchos discursos en otros  aspectos, vamos a ver cómo tratamos nuestra agua doméstica. Se trata simplemente de consumir el agua indispensable y devolverla al sistema de saneamiento en el mejor estado posible. El análisis no va a ser desde el punto de vista económico, sino desde el ahorro hídrico, al que todos estamos obligados, aunque podamos pagar el agua que consumimos.

En primer lugar hemos de analizar los puntos de consumo:

1.-  Instalación de alimentación de agua, agua caliente sanitaria y saneamiento.

2.-  Uso adecuado de los elementos sanitarios

La red de alimentación de la comunidad debe tener una presión adecuada capaz de proporcionar una presión entre 2,5 y 3,5 bar en los puntos de consumo. Existen sistemas de reducción de presión.

Los puntos de consumo en la vivienda son grifos, inodoros, duchas y bañeras.

Por otro lado en la comunidad tenemos gastos directos de agua y circuitos cerrados, especialmente calefacción y redes de protección de incendios.  El gasto directo más frecuente es el agua caliente sanitaria, que además del consumo hídrico precisa de un importante consumo energético, puntos de consumo en elementos comunes, jardines, piscinas, fuentes…

En relación con el ahorro hídrico:

1.- Fugas:

Parte de las fugas son visibles, por sí mismas o por sus efectos, aunque éstos pueden tardar en salir hasta producir hundimientos. Son más notorias las fugas en la alimentación del agua que las que se producen en el saneamiento, como consecuencia de la mayor presión que soportan, pero ello no implica que sus efectos a largo plazo sean menores, al revés, consecuencia de una acción mayor en el tiempo, pueden perjudicar más seriamente los terrenos o elementos de las edificaciones circundantes.

Por lo tanto hemos de reparar todas las fugas en cuanto sean visibles, grifos, wc que rebosa…, por sí mismas o por las acciones que provocan, filtraciones, humedades, roturas de los elementos cercanos,…

2.- Para detectar las fugas invisibles, especialmente las de la red de alimentación tenemos varias posibilidades:

2.1.-Comprobar el gasto de agua en los recibos, debiendo encontrar una explicación lógica al incremento de consumo.

 2.2.- Cerrar todos los puntos de consumo y comprobar si corre el contador de agua.

2.3.- Llamar a una empresa especialista en detección de fugas.

3.- Prevención de fugas

Si detectamos turbiedad en el agua procedente de nuestros grifos, nos está indicando que ha habido una contaminación del agua en la red. Si ha sido externa a nuestra instalación no tenemos problema, pero si es de nuestra instalación hemos de ver los residuos que aporta.

Los residuos nos suelen quedar en el punto de consumo o en sus filtros, basta desmontarlos y analizarlos. Si no, es preciso reposar el agua en un vaso para analizar el depósito que deja. Si este es metálico, debemos tomar en serio el deterioro de las tuberías, hoy hay técnicas que permiten arreglarlo interiormente y lo que es mejor, evitar que los ataques del agua a la tubería prosigan deteriorándola. Si es de otro tipo, habrá que localizar el lugar de entrada, especialmente si se trata de restos de obra.

 4.- Uso adecuado de los puntos de consumo. El ideal indicado para clasificarlos como excelencia es:

4.1.- Regaderas de duchas: Deben aportar 10/litros minuto. La medición es fácil, con un reloj y un cubo. Caso de ser superior, si se quiere reponer, exigir que indique el caudal de agua que dispensa más que fiarse del simple anuncio de los elevados porcentajes de ahorro. Este consejo es válido para cualquier punto de consumo.

4.2.- Grifos: Los grifos de lavabo, bidé o fregadero deben dispensar 8 litros de agua por minuto.

Es conveniente el empleo de aireadores-restrictores, que aumentan la sensación de caudal de agua, tienen bajo coste y de instalación fácil y rápida.

4.3.- Inodoros: Volumen máximo de descarga, con doble pulsación y posibilidad de interrupción. Existen también  dispositivos automáticos.

Ni que decir tiene que en su uso limitaremos el vaciado de agua de acuerdo con su efectividad.

4.4.- Bañeras: Utilización correcta dado su elevado consumo de agua, tanto de fría como caliente. Su mayor ventaja es que es visible su consumo.

4.5.- Lavadoras y lavavajillas: Además de elegir un electrodoméstico de bajo consumo, existe una etiqueta ecológica europea, tenemos que elegir el programa adecuado a la suciedad de los elementos que deseamos limpiar.

4.6.- Elementos comunes: Los elementos comunes, deben de cumplir estos consejos, pero su uso posee más posibilidades de control automático, por lo que lo dejamos para un próximo artículo. Es adecuado realizar incluso una auditoría hídrica en caso de consumos de agua importantes y sectorizar la red, controlando específicamente cada uno de ellos, especialmente si existe gasto de agua caliente.

4.7.- Uso del agua caliente: Si hemos de ser cautos en el uso del agua fría, hemos de tener presente siempre que si desperdiciamos agua caliente, unimos al derroche de agua el derroche de energía que supuso calentarla.

Los monomandos más comunes quedan estéticamente más bonitos si su posición está centrada, pero esta postura hace que al abrir el grifo se mezcle el agua fría y caliente, cuando ni siquiera queremos agua caliente. Debemos abrir el grifo desde la posición de agua fría, si no necesitamos agua caliente o desde la del agua caliente, si precisamos de ella, y luego regularla. Lo mismo es aplicable a las duchas.

También es preciso analizar el agua caliente sanitaria, pero esta cuestión es lo suficientemente importante para tratarla en otro artículo.

No podemos concluir este artículo pensando que como ya somos ahorradores de agua ya hemos cumplido con nuestro deber ecológico, nada más lejos de la realidad, tendremos que aprender a no contaminar el agua que usamos, reutilizarla en los usos compatibles y verterla de forma adecuada mediante una red de saneamiento que sea estanca y, en lo posible no mezcle aguas contaminadas con aguas limpias, como son las que proceden de nuestras bajantes en caso de lluvia.

Este puede ser el primer paso hacia un consumo u utilización responsable del agua. Os deseamos ganas y suerte!

 

 

 

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